¿Te has planteado alguna vez si estás pagando de más en tu factura de la luz?

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) podríamos ahorrar entre 60 y 300 euros al año en nuestra factura de la luz sin necesidad de cambiar nuestros hábitos de consumo.

El precio de la luz supone una importante carga en nuestro presupuesto mensual, pero es posible que la factura “no se nos vaya de las manos” si tomamos buena nota de estos 5 consejos:

  1. Súmate a la discriminación horaria:

La falta de tiempo suele ser la culpable de que no revisemos correctamente nuestra factura de la luz.

Las tarifas con discriminación por horas son unas grandes desconocidas. Muestra de ello es que tan solo un 5% de los clientes optan por este tipo de tarifas a pesar de que, siendo correctamente utilizadas, pueden hacernos ahorrar un mínimo de 70 euros anuales en nuestra factura. Esto seguro que es una gran ayuda a la hora de alquilar una casa para vacaciones.

En este tipo de tarifas se paga menos en concepto de peajes por el consumo realizado en determinadas horas del día (14 horas en total), a cambio de pagar algo más el resto del día (10 horas). A las horas del día en que sale más barato hacer consumo de electricidad se le llama “horas valle”.

¿Por qué elegir este tipo de tarifa?

  • No es una tarifa nocturna ni te obliga a cambiar radicalmente tus hábitos de consumo. Olvida eso de que es necesario poner la lavadora o cocinar de noche.
  • Si hacemos una media del consumo de toda la semana (incluyendo el fin de semana) podemos ver que, sin darnos cuenta, nos ajustamos bastante bien a esas horas valle (de 23:00 h a 13:00 h).
  • Con el nuevo contador que todos tenemos desde 2019 no es necesario hacer cambios en nuestra instalación eléctrica.
  • Activar esta tarifa cuesta unos 9-11 euros en concepto de derechos de enganche.
  • Es una tarifa reversible (aunque algunas distribuidoras exigen una permanencia de 1 año, así que es aconsejable hacer un estudio previo de tus hábitos de consumo durante un par de semanas)
Factura de la luz

Discriminación Horaria

  1. Ajusta la potencia contratada:

Si nunca has tenido que quitar la lavadora para poner el lavavajillas deberías plantearte si tu casa tiene contratada una potencia superior de la que necesitas.

Podemos ahorrar unos 60 euros al año por cada kW que reduzcamos en la potencia contratada.

En tu factura de la luz verás que existe una cantidad fija y otra variable. La cantidad fija es la potencia energética que tenemos contratada, y la variable es el consumo de energía que hacemos. La potencia debemos pagarla siempre, la utilicemos o no, por ello es muy importante que confirmemos si tenemos contratada sólo la potencia que necesitamos, no más.

Lo normal es contratar 3,3 kw. Usamos unos 100 w en iluminación y gastamos otros 3.000 en electrodomésticos (lavadora, ordenador, tele, nevera…), de modo que una casa media con todas las luces encendidas, la lavadora en marcha (unos 2.000 w) y un consumo de otros 1.000 w en electrodomésticos, necesitará una potencia de 3,1 kw.

¿Cómo puedes calcular la potencia que necesitas?

Suma la potencia (kW) de todos los electrodomésticos que usas habitualmente, súmale 1kW para iluminación y pequeños electrodomésticos y divide el total por 3 (no todo tiene porqué estar funcionando al mismo tiempo).

La cantidad que nos salga debe ser mayor que nuestro electrodoméstico de máxima potencia para que éste pueda funcionar en cualquier situación.

Si decidimos cambiar la potencia contratada hemos de tener en cuenta que las compañías eléctricas pueden negarse a hacer más de un cambio de potencia al año y que debemos pagar por ello. Por eso tanto si compras una vivienda nueva como si alquilas una vivienda, asegúrate de contratar correctamente la potencia necesaria.

  1. Apaga los aparatos en stand-by:

Seguro que tienes muchos aparatos electrónicos en modo “consumo silencioso”. Son todos esos aparatos que tienes apagados (pero que realmente están encendidos): Ordenadores, televisiones, cargadores de móvil, etc.)

Estos aparatos que aparentemente no consumen nada pueden encarecer tu factura de la luz más de lo que imaginas.

Apagar todo aquello que se queda en stand-by puede significar un ahorro de un 10% en tu factura de la luz, en torno a unos 52 euros anuales.

  1. Ajusta el gasto en calefacción:

¿Eres de esas personas que se vuelve loca a subir el termostato de la calefacción en invierno o a bajarlo en verano?

Deberías tener en cuenta que:

  • Cada grado extra (hacia arriba o hacia abajo) supone un incremento de consumo de un 7%.
  • Un buen mantenimiento de la caldera puede ahorrarte hasta un 15% anual en tu factura.
  • Los radiadores tienen que estar limpios y no deben estar tapados por ropa, cortinas ni muebles.
  • En otoño es necesario purgar los radiadores para que no tengan aire dentro.

Toma nota de estos consejos y verás cómo es posible no abusar de la calefacción:

  • Instala burletes en puertas y ventanas, que impidan la filtración de aire frío del exterior.
  • Ventila la casa durante 10-15 minutos al levantarte y deja las persianas subidas para que entre el sol.
  • Utiliza alfombras y cortinas de colores oscuros que absorben la radiación del sol y ayudan a subir la temperatura de la vivienda.
  • Abrígate y baja el termostato.
  1. Aprovecha la inteligencia de los electrodomésticos:

Elige los programas que funcionan a baja temperatura (para calentar el agua es cuando más energía consumen nuestros aparatos electrónicos).

  • Lavadora: Lava siempre que sea posible en frío, puedes ahorrar un 40% en luz.
  • Lavavajillas: Utiliza los programas Eco.
  • Frigorífico: Cuida bien donde lo tienes instalado. Debe estar alejado de las fuentes de calor y contar con espacio suficiente a su alrededor para no sobrecalentarse. Ten cuidado también con el termostato, es un frigorífico, no un congelador.
  • Termo: No lo instales en la terraza, no ajustes la temperatura a más de 60 grados y desenchúfalo si vas a estar 24 horas sin utilizarlo.
  • Secadora: Mantén limpio el filtro y cárgala al máximo de su capacidad.
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